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El maestro merecía algo mejor

by en 17 julio, 2011

confucioConfucio fue el más grande filósofo del Lejano Oriente, pionero en la educación y en la transmisión de valores como la tolerancia, la benevolencia y la honestidad.

Su importancia en el desarrollo del pensamiento oriental es equiparable a la de Sócrates en el de nuestra cultura. Sus respectivas vidas guardan, aunque con matices, ciertos paralelismos, amén de separarles sólo un siglo de diferencia: ambos se vieron directamente afectados por el ajetreado contexto político de su tiempo y dedicaron por completo su vida a la educación y al perfeccionamiento del espíritu.

Desgraciadamente, el biopic de Hu Mei no hace justicia a tan ilustre personaje, a pesar de haber contado con un considerable presupuesto que se ve reflejado en una, eso sí, prácticamente impecable producción, que cuenta con una excelente elección de exteriores tratados infográficamente, recreación histórica (diseño de vestuario y decorados) y efectos especiales en las escenas de batalla.
El film cumple su función didáctica y de entretenimiento (aunque le sobran por lo menos tres cuartos de hora de metraje), sobretodo para una audiencia “palomitera”, para desconocedores como yo misma de los acontecimientos históricos de la China del s.VI a.C. o para los que tan sólo buscan que se les cuente una historia. En ese sentido es un film correcto. Pero sus virtudes narrativas son escasas. Todo está contado de un modo demasiado simplista (poca profundidad en la elaboración de los personajes) y las interpretaciones no pasan de ser efectivas. Referente a este último punto, debo admitir mi poca simpatía hacia Chow Yun Fat, conocido entre el público occidental por haber tenido papeles estelares en varias películas de acción. En mi opinión, este papel le viene grande.

Incluso el uso de la música es en ocasiones inadecuado y causa un cierto sonrojo en algunas escenas excesivamente edulcoradas.

Se trata de una película grandilocuente, que nos habla del pasado histórico de un país que, día a día, gana terreno a pasos agigantados en el mercado mundial, y que llega a nuestras pantallas con la clara intención de mostrarnos todo aquello por lo que China fue, es y será grande.

Obviamente, consigue impactar a través de una impresionante exhibición de medios, como ya he mencionado antes. Pero se queda a medio camino a la hora de dejar un recuerdo imborrable del mito y del hombre. El biopic siempre ha sido un género arriesgado. En Hollywood ya tenemos algunos ejemplos fallidos como el Gandhi de Richard Attenborough (1982).

La industria cinematográfica asiática, y la china en concreto, ya ha demostrado desde hace años su solidez y solvencia, y que cuenta con profesionales considerablemente más capacitados para llevar a la gran pantalla la vida de uno de los personajes más influyentes en la cultura china.

El padre del confucianismo merecía algo mejor.

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From → Cine, Meritxell

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